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Cosas del Camino

Para la
gran mayoría resultaría difícil de creer la
afirmación que el autor de Cosas del Camino,
Mario Conde, recoge en el prólogo de su
libro de no albergar ningún propósito al
escribirlo. Al fin y al cabo se trata de un
conjunto de reflexiones meditadas
profundamente durante sus años de reclusión
en la prisión de Alcalá-Meco, tras más de
medio siglo vivido (nunca mejor dicho) con
una intensidad fuera de lo común.
Autor: Mario Conde
Formato: Cartoné, 16 x 16 cm
ISBN: 978-84-936029-9-4
Páginas: 192
Referencia: 080509
Venta: Mayo 2009
Precio: 20 €.-
21/05/2009 Es
probable que la profundidad proporcionada por un trozo
de tiempo lo suficiente-mente amplio conjugado en gerundio y
la soledad de su estancia en prisión lo que justifica el
sentido de escribirlas. Además, por supuesto, de un silencio
que permitió que tales reflexiones "llegaran a él" y le
permitieran "mirar por la rendija de la muerte y ver una
esplendorosa vida".
Se trata de un libro que puede ser leído
varias veces ya que como afirma el autor,
"aunque no cambia el libro, puede cambiar el
lector". Es muy probable que si el
lector se lo propone así sea, ya que la
excepcional y controvertida figura de Mario
Conde no deja indiferente a nadie en la
sociedad española y mucho menos sus
reflexiones. Pero para ello es necesario
recurrir a la perseverancia y tener muy en
cuenta dos aforismos de Cosas del Camino
para el potencial lector que se precie de
serlo si al hacerlo, pretende no solo
leerlo, sino sobretodo, metabolizar su
contenido recorriendo una senda de reflexión
que le permita entre otras cosas, conocerse
mejor y actuar en consecuencia: "Si
vinculas tu progreso espiritual a tu
autoestima, perderás ambas", ya que
"en el peregrinaje hacia el conocimiento de
uno mismo hay que superar el asco que se
produce al avanzar".
Cosas del Camino es el relato de una etapa
que permitió al autor encontrar “brillo
en la oscuridad y musicalidad en el
silencio”. Ello equivale a dejar que el
lodo se asiente en el pozo, algo que fue
posible gracias a un viaje al interior de si
mismo imposible de recorrer de haber estado
sometido al ruido de los humanos, tan
característicos en etapas anteriores de
excesiva notoriedad mediática. Las
reflexiones, por así llamarlas, dejan
entrever conclusiones sobre los diferentes
pasajes de la controvertida vida del autor,
de su búsqueda espiritual y metafísica, sus
relaciones con el poder y finalmente, el
encuentro de una “verdad” basada en
la “experiencia”.
Son de sobra conocidas las ideas de Mario
Conde acerca del Sistema, pero algunas
delatan una evolución positiva y
sorprendente en alguien que, no por ser
popular, puede parecer que carece de ese
aura de misterio que le permite seguir
siendo un gran desconocido para la gran
mayoría. Así se refleja como cuando afirma
que "El fundamento de un Sistema son
intereses disfrazados de postulados
racionales. ¿Cómo evitar entonces que todo
centro de poder lo sea en realidad de
intereses?". Es una frase cargada de un
contenido que define parcialmente su
pensamiento actual, un pensamiento que según
Mario Conde no es suficiente para acceder a
la verdad ya que en ese difícil camino es
necesario recurrir a la conducta que delata
nuestra conciencia que no sólo "siente
miedo de saber como somos" sino que con
demasiada frecuencia escabulle el presente
porque "preferimos hablar de cómo nos
gustaría ser".
Es probable
que el lector coincida en algunas de las
reflexiones, ya que muchas de ellas delatan
una verdad en muchos casos inconveniente. No
tiene demasiado sentido afirmar que Mario
Conde pretenda ratificarse en sus creencias
ni tampoco alimentar la planta del rencor
cuando el autor, desde la profundidad de su
experiencia vital además de su conocida
condición de abogado del Estado, afirma con
rotundidad que "El hombre justo es lo
opuesto de el hombre de la Justicia",
una institución que con demasiada frecuencia
tiene en la prueba a un “criado de
sus intereses", y de ahí que la
revolución no sea más que "la ruptura de
la red de intereses que soporta el Sistema".
Otras percepciones como "lo que los
humanos llaman paz solo sea un recreo de su
violencia" tienen lugar con demasiada
frecuencia, y para ello no sólo es necesario
recurrir al telediario, basta con echar la
vista atrás y contemplar la historia del
hombre en la tierra, o mejor dicho, la
historia del hombre contra el hombre.
Tiene cierta credibilidad la afirmación
inicial del autor de que es la ausencia de
propósito lo que le impulsa a escribir estas
reflexiones. No busca Mario Conde imponer
una verdad sino autoexcluirse de tal
pretensión, tan de moda a lo largo de la
historia del hombre consciente. Como decía
Krishnamurti, uno de sus principales
influencias espirituales, “la verdad no
tiene caminos”, y ahí Mario responde que la
mejor forma de destruirla es
”institucionalizarla, convirtiéndola en
Sistema". Cosas del Camino es un libro
que desafía el sendero de una cultura la
occidental que deambula regida por el
"principio de lo conveniente", un
principio que según el autor, permite
"ganar batallas, pero no la guerra".
www.marioconde.com
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